ORIGEN Y EVOLUCIÓN
Para entender esta festividad, es preciso ponerla en relación con la difícil coyuntura tanto demográfica como económica, presente en las primeras décadas del Siglo XVII, donde se sucedían malas cosechas y epidemias que provocaban inseguridad entre una población totalmente dependiente de la agricultura que veía cómo cualquier variación meteorológica provocaba sucesivas crisis de subsistencia.

La mentalidad de la época les hacía buscar un punto de vista utilitario y providencial, apelando a la intersección de una divinidad misericordiosa a través de las Rogatívas. De esta forma elevan las súplicas al Hecce-Homo quien da muestras de benevolencia al acabar con una persistente sequía que amenazaba con malograr la cosecha.Hecho que se fue transmitiendo de generación en generación y que los “diputados de la novena” dan a conocer el 19 de julio de 1774 al ordinario diocesano para fundamentar los principios que marcan la vinculación comunitaria con este Cristo benefactor.

(…) ” Cierto año en que a mediados de Abril casi no se conocía si el territorio estaba sembrado y sin embargo de haberse repetido las deprecas en casi todas las iglesias del Arziprestado, y en otras muchas fuera de él, todavía no se aplacaba la indignación de Dios, hasta que decretada un Nobena a dicha Efige, manifestó el Señor cuan agradable le era tan Santa devoción y súplica.
Y estaba la procesión en camino para la Iglesia y aún no se veía una nube en cuanto alcanzaba la vista; mas cuando llegó a la plaza de dicha Villa era tan copiosa la lluvia, que fue necesario acelerar el paso, por que se iba por instantes haciendo intransitable e inaccesible el sitio. Así continuó el Cielo muchos días con tan prodigioso efecto, que no hay noticia de que en otro año hubiese cosecha más abundante de todos frutos en aquel paraje (…)
En vista de lo que llevo referido, teniéndose este por un portento semejante al que la Divina clemencia obro a ruego de San Mamerto y su pueblo de Viena, en otro tal caso de calamidades publicas por los años 470 del Señor, todos los Curas, Clérigos y Seglares de dicho Arziprestado de Boeza, hicieron concierto voluntario de asistir a cuantas Procesiones, Rogativas y Nobenas se determinaran en el futuro, en semejantes u otros acaecimientos con las Cruces, Pendones u Estandartes, no impidiendolo lo Sres. Obispos de Astorga.
Lo que han cumplido exactamente hasta ahora, teniendo el cuidado y con especialidad en los primeros tiempos, de instruir los Parrochos a sus feligreses, y persuadirles a que acudiesen a tan solemnes actos bien confesados, contritos y debótos, con el posible fervor y buen orden, y también con un espíritu de confianza, comprensión y penitencia para aplacar la indignación del Altísimo y conseguir el fin deseado”

Se impone así un culto Cristológico que convierte a Bembibre en “centro espiritual” , elevándose más adelante a la categoría de “Patrono de Bierzo”.Tal prodigio acaeció un 14 de abril, haciéndose promesa de abocarlo anualmente en señal de agradecimiento, asi lo transcribe en 1716 el notario Juan Rodríguez Garavito, al relacionar las festividades de obligatorio cumplimiento en Bembibre, consignadas desde fecha inmemorial en una tabla, expuesta en la sacristía del templo.
La decisiva intervención del Cristo se rememora a través de dos manifestaciones religiosas, a las que lo fieles hicieron “concierto voluntario” de llevar a cabo en lo sucesivo:
- La llamada “Misa del Milagro”, de carácter local, cada 14 de Abril, coincidiendo con Santo Toríbio. Pero cuando dejó de ser un día de “precepto” y se trasladó al lunes siguiente al de Pascua de Resurrección, se vio mermada considerablemente la asistencia, hasta dejar de celebrarse. En 1945 Don Bernardo Alonso Villarejo, mayordomo de la Fraternidad de los Hermanos del Santo, intentó restablecerla sin éxito.
- La “Salida del Santo”: Singularizada en el hermanamiento de los pueblos de la Cuenca del Boeza y Señorío de Bembibre, que se congregan ante su Santo en busca de remedio a sus aflicciones.
Podemos remontar su cronología al primer cuarto del siglo XVII, situando el milagro entre 1612 a 1625 y siendo en 1657 la primera reseña manuscrita de la “Procesión al Santo”.A tenor de las investigaciones, sabemos que la imagen salía en rogatíva siempre que era votada “por villa y tierra”, ya fuese una o varias veces en el año, como sucedió en 1725, que se sacó en cuatro ocasiones. Quedaba pues supeditada a la existencia de algún tipo de contingencia, que generalmente era relacionada a lo agro y debida a inestabilidades atmosféricas, de ahí que su ensalzamiento suela coincidir con la primavera. Podía realizarse tanto en el sentido de atajar el mal que se está sufriendo, o como preventivo para evitar males futuros.
CUADRO de ROGATIVAS (La periodicidad entre los siglos XVII y XIX)

En el Siglo XIX algunos obispos y receptores de la Villa, siguiendo con la corriente “eramista”, trataron de sustituir las déprecas extraordinarias y generales como esta, por otras particulares y privadas. Sólo si con ellas no se lograba el favor solidario, se recurría a su propiciación el con un novenario, misa solemne y procesión del Cristo alrededor de su capilla. Esto unido a las fatídicas consecuencias de La Guerra de la Independencia (1808- 1814) y a la merma en el fervor popular, hace que esta vaya espaciándose desde 1877.
La Salida del Santo cada siete años no consta en “apeos” (inventarios de bienes patrimoniales y funciones de las instituciones benéfico-religiosas) entre los años 1639 y 1823, ni tampoco en las Constituciones de la Cofradía de la Cruz y Santo Hecce Homo de 1819 y 1830. Lo que nos lleva a aseverar que la cadencia a septenaria, se instaura en el Siglo XX, concretamente en el 1903, siendo sacerdote D. Aniceto Juan Centeno y alcalde D. Agapito Flor Escalante.
Fuente: Don Manuel Olano Pastor (Departamento de Historia Moderna, Universidad de León e Historiador del Museo Municipal del Alto Bierzo, Bembibre)






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